La Biblioteca Pública Municipal de Los Hinojosos os desea a todos una Feliz Navidad.
Te recomendamos que aproveches estos días para disfrutar con los niños jugando y leyendo cuentos. Si necesitas que te prestemos alguno, ven a Tu Biblioteca.
Blog de la Biblioteca Pública Municipal de Los Hinojosos (Cuenca)
La Biblioteca Pública Municipal de Los Hinojosos os desea a todos una Feliz Navidad.
Te recomendamos que aproveches estos días para disfrutar con los niños jugando y leyendo cuentos. Si necesitas que te prestemos alguno, ven a Tu Biblioteca.
Durante este mes estamos recibiendo la visita de los niños y niñas del Colegio Rural Agrupado "Airén" sección Los Hinojosos. Siempre que vienen es una fiesta de lectura. Estas visitas se incluyen en el Plan Lector para enseñar a las chicas y chicos las oportunidades que les ofrecen las Bibliotecas, para ver la lectura como algo divertido, para brindar a todos las mismas oportunidades, para conocer los libros y formar lectores críticos.
Empezamos explicando un poco la Biblioteca y seguimos por el plato principal: leer un cuento, puede ser misterioso, divertido, de aventura, pero siempre que nos haga pensar y que nos deje un buen sabor de boca. Además, nos gusta sorprender a los alumnos y alumnas con alguna actividad sorpresa. Intentamos que desarrollen su creatividad en todos los sentidos, invitando a que sean ilustradores, a que inventen sus propias historias. Y siempre nos impresionan con sus preguntas y con sus trabajos.
Son unos grandes artistas como podéis ver en estos dibujos:
“ARRIBA CON LA LECTURA” (Brece Resumen)
Colegio – Biblioteca – Comunidad
La Biblioteca
tiene como misión apoyar a la comunidad educativa en la medida de sus
posibilidades. Por eso nos ponemos todos los años a disposición de los docentes
y establecemos las actividades en las que vamos a colaborar o a organizar con
ellos.
El Plan Lector es un proyecto con medidas específicas para desarrollar a lo largo del curso y cuyo objetivos principales son:
- Desarrollar
el lenguaje
- Adquirir
el hábito lector aprendiendo a amar la lectura.
-
Disfrutar de la lectura.
-
Mejorar la competencia de lectura y
escritura
-
Involucrar a toda la comunidad
educativa.
- Descubrir
la escritura como medio para comunicar
- Incrementar
la capacidad de atención y expresión
- Garantizar
la igualdad de oportunidades en el acceso a la lectura….
- Etc.
Metodología
Preparamos una selección de libros para llevar lotes a cada clase y según van leyendo les damos pegatinas para pegar en su “globo lector”. La idea principal es que la lectura nos ayuda a viajar con la imaginación y nos hace "volar".
Además, se realizarán otras actividades para complementar las lecturas.
Otras actividades del Plan lector
Apadrinamiento lector
· Somos escritores
·
Ilustro mi cuento
·
Encuentro con autor/a
· Visitas a las Bibliotecas para conocer su
organización y formar usuarios autónomos.
Imprescindibles del CRA Airén. (guía de lectura de los libros que más les han gustado a las chicas y chicos)
Además,
se establece un apoyo continúo a otros proyectos, como el proyecto Conoce-T
sobre el patrimonio cultural que desarrollará el Colegio.
Las alumnas y los alumnos del CRA Airén han estado todo el curso leyendo un montón de libros gracias al Plan Lector del Colegio y a los préstamos de las Bibliotecas Municipales de Los Hinojosos, Osa de la Vega, Santa María de Los Llanos y Villaescusa de Haro.
El reto es siempre superarnos a nosotros mismos y ellas y ellos lo han hecho superbien.
Además, han querido compartir con nosotros los libros que más les han gustado y lo han hecho mediante unas votaciones. Con esas votaciones hemos realizado una guía de lectura para que todos podáis conocer esos libros tan buenos que os recomiendan.
A partir de esta semana y hasta septiembre, la Biblioteca abre en horario de verano a partir de las 11 de la mañana. ¡Ven y refréscate con las últimas novedades!
Y si no puedes venir, visita nuestra página web y encontrarás más novedades.
Ya sabes que desde hace unos meses disponemos de una página web en el alojamiento que nos proporciona el Ministerio de Cultura y Deporte. Aquí tienes el enlace para ir directamente:
Biblioteca Pública Municipal de Los Hinojosos
En ella puedes conocer muchas cosas de nuestra biblioteca, saber si el libro que buscas está en nuestro catálogo y muchas cosas más. Hoy destacamos el apartado de novedades. Si te apetece conocer las últimas novedades mira este apartado:
¿Has sido un gran lector de cómic de pequeño pero ya no has vuelto a leer nada?
Te invitamos a que vengas a la Biblioteca a descubrir los nuevos cómics y novelas gráficas y los clásicos. Tenemos para niños, jóvenes y adultos.
Aquí te presentamos los cómics más leídos. Si, más prestados y más leídos porque las niñas y niños nos cuentan lo que les gustan.
¡Ven a descubrirlos!
Las Bibliotecas intentamos tener actualizados nuestros catálogos con el fin de ofrecer un buen servicio a nuestros usuarios. De vez en cuándo publicamos algunas de las novedades que hemos incluido para recordartelo. También puedes verlas en nuestra página web.
Web Biblioteca Pública Municipal de Los Hinojosos
Nos hacemos eco en el blog de la Biblioteca del artículo publicado por Valentín Romeral en el libro de las fiestas de Nuestra Señora la Virgen Morenita de 2023, con el fin de que todos tengáis la oportunidad de conocerlo.
Este artículo trata de una faena que se realizaba totalmente a mano, con el sudor de la gente y con herramientas muy específicas que la mayoría desconocemos. Un importante trabajo que daba a nuestros antepasados la materia prima para el pan de cada día y que muchos artistas han reflejado en sus obras, entre ellos pintores tan famosos como Picasso, Van Gogh ó Jean-François Millet ó en la conocidad zarzuela "La rosa del Azafrán" en la canción "Las segadoras" del maestro Jacinto Guerrero.
LA SIEGA
De entre los
oficios manuales que han ido desapareciendo «la siega» es quizás el que más
literatura ha vertido a través de artículos en los que se habla de los
segadores y los utensilios que usaban y las tareas que realizaban.
La
prestigiosa poetisa gallega, Rosalía de Castro, en el año 1863, publicó un polémico
poema titulado: Castellanos de Castilla, tratad bien a los gallegos, en
cuyos versos decía que los campesinos gallegos cuando iban a segar a Castilla
partían de Galicia como rosas y tras el periodo estival regresaban a su tierra como
negros. En el poema acusaba a los castellanos de dar un mal trato a los
segadores gallegos. Sin entrar yo en el fondo de la denuncia, los versos de
Rosalía nos recuerdan que había cuadrillas de trabajadores galaicos y de otras
regiones de España que venían a segar a Castilla y que tras dos meses de siega en
los campos castellanos regresaban a su tierra demacrados, enjutos y
ennegrecidos por la dureza del trabajo y las condiciones en que éste se
desarrollaba; pues eran jornadas que se prolongaban desde el alba hasta el
ocaso bajo el sol justiciero de Castilla en los meses centrales del verano.
En
nuestro pueblo no recuerdo ver a muchos forasteros acudir a estas faenas
recolectoras y sí en cambio vienen a mi memoria muchas familias yendo con sus
carros a cosechar sus cebadas y trigos. Y lo que con más fuerza rememoro es a
las cuadrillas que se juntaban para segar a destajo en las casas ricas del
pueblo. Generalmente eran grupos formados por miembros de una misma familia, padre
e hijos/as, mozos y mozas y mozalbetes, o varios hombres, que se unían y
ajustaban la tarea con un señor a un tanto alzado. Segaban así, porque era la
manera de conseguir mayores ingresos, aunque lo hacían a cambio de intensas
jornadas de siega que comenzaban por San Juan con las cebadas y terminaban bien
entrado el mes de agosto con los trigos, sin detenerse a descansar en fiestas ni
domingos, salvo el día de Santiago. De vacaciones no hablo porque entonces no existían.
Estas cuadrillas eran las que más sufrían en sus carnes los rigores de este
trabajo y el verano, tal como pasaba con los gallegos de Rosalía.
Las faenas de la siega
El
trabajo del segador era duro porque el acto de cortar la mies exigía hacerlo en
una posición encorvada, en la que los segadores/as tenían que acompasar los
movimientos de la mano izquierda cogiendo la caña del cereal mientras con la
derecha la iban cortando con la hoz, en una tarea que no era difícil pero que,
como todo requería un aprendizaje. Trabajar en aquella posición daba lugar a
fuertes dolores de riñones, sobre todo los primeros días de la temporada. No obstante,
la dureza a la faena se la añadían las largas jornadas y las altas temperaturas
que se alcanzan en verano en La Mancha; un día de siega comenzaba, ya en el
tajo, al amanecer y se iba de un tirón hasta la hora del almuerzo, sobre las
nueve de la mañana, era el mejor rato porque la temperatura era más fresca.
Tras el almuerzo se continuaba segando hasta la hora de la comida, normalmente
compuesta por un guiso hecho en un perol o caldero por algún miembro del grupo,
que dejaba de segar media hora antes para guisar. La comida del medio día, como
todas las demás, la hacían en el mismo rastrojo, y llevaba asociado un rato para
la siesta, que se echaban recostados sobre un haz de lo segado a la sombra de
las lanzas del carro, si lo había claro, a las que se colocaba una manta
extendida. Después, bajo un sol de justicia continuaban la tarea hasta la
merienda que servía para descansar otro rato y reponer las fuerzas que ya iban
escaseando. De la merienda al final de la jornada se llevaba bien porque el
calor había amainado y ya se vislumbraba el final de la jornada y la vuelta a
casa. Pero el viaje no terminaba allí, porque en muchos casos cuando los
segadores llegaban al hogar tenían que preparar la cena y la merienda del día
siguiente antes de ir a la cama, cuyo descanso tampoco era largo porque a las
cuatro o las cinco de la madrugada sonaba el reloj para avisar que había que volver
al tajo dejado el día anterior. Y así durante uno o dos meses. Por lo que no es
de extrañar que tal como contaba Rosalía, al final del verano, los segadores
estuviesen enjutos por el esfuerzo y ennegrecidos por el sol.
«Poemas de siega que se cantaban al
caer la tarde»
Ya
se está poniendo el sol
Ya
se podía haber puesto
Para el sueldo que ganamos
No hace falta tanto tiempo
Imagen con la disposición de una
cuadrilla de segadores
Cuando
se segaba en cuadrilla, había un segador que iba marcando el corte, que era el
que además iba colocando el «atadero» en el suelo, un cordel o tomiza de
esparto, sobre el que depositaba el primer manojo de mies, tras el cual iban
colocando los demás segadores el suyo, hasta formar un haz que se terminaba
atándolo fuertemente para que la mies no se soltase.
Atuendo de los segadores
Imagen
de tres dediles, tres zoquetas y tres hoces
Aparte
de la vestimenta normal de pantalón y camisa o saya y blusa, los segadores protegían
su cabeza del sol con un sombrero que era de ala distinta en el hombre y la
mujer; luego llevaban unos manguitos para proteger sus antebrazos; albarcas y
botitos para calzar los pies; zoqueta o dediles que se colocaban en la mano
izquierda para proteger los dedos, meñique, anular y corazón, de los temidos
cortes de la hoz curvilínea con la que cortaban las mieses.
El
mundo corre a tal velocidad que actividades como la siega y otros muchos
oficios manuales, que hace apenas sesenta años eran el centro de la vida del
pueblo hoy han caído en el olvido y la mayoría de los jóvenes los desconocen.
Las revistas de las fiestas son una buena
ventana en la que ir recordando los que se han ido extinguiendo para que su
memoria no desaparezca de entre nosotros.
Valentín Romeral Hernández, julio de 2022.
Desde hace poco tiempo disponemos de una página Web de la Biblioteca Pública Municipal de Los Hinojosos en el alojamiento de nos proporciona el Ministerio de Cultura y Deporte.
Página Web de la Biblioteca Pública Municipal de Los Hinojosos
Desde ella puedes acceder al Préstamo de Libros Electrónicos y Audiolibros, al préstamo de Películas en línea y a mucha información que puede resultar de tu interés.
Si tienes más preguntas, desconoces tu contraseña o alguna duda, ven a visitarnos e intentaremos resolverlas.
Descubre todo lo que te ofrece tu Biblioteca.
Compartimos con vosotros el artículo de Valentín Romeral publicado en el programa de las Fiestas de Nuestra Señora La Virgen del Carmen de este año.
Trata de la evolución de los molinos y nos hace entender porque en La Mancha tenemos tantos; como el ser humano se adapta a las condiciones del entorno.
Molinos
harineros
Origen
de los molinos harineros
La
domesticación del trigo en el Neolítico, hace unos 5000 años, trajo consigo
otros muchos cambios en la forma de vida de las sociedades antiguas que, poco a
poco se fueron haciendo sedentarias y necesitaban alimentar a una población cada
vez más numerosa.
Entre
las muchas innovaciones que trajo la sedentarización encontramos los primeros
molinos con los que trituraban el trigo, centeno o cebada para obtener harina
con la que fabricar pan para alimentar a una comunidad que demandaba el nuevo
sustento.
Los
primeros artilugios de la molienda eran molinos de mano que consistían en dos
piedras; una que formaba la base y otra que al frotarla con la primera
trituraba el cereal consiguiendo la rotura del grano y obteniendo así el
preciado manjar.
Molinos harineros de río
El tiempo fue avanzando, la demografía creciendo y la necesidad de pan era cada vez mayor. Así, en su búsqueda constante por obtener rendimientos superiores con menores esfuerzos, el hombre inventó los molinos hidráulicos o de río, en los que el trabajo de hacer girar una piedra, llamada volandera, sobre otra denominada solera, era realizado por la fuerza que la corriente del agua ejercía sobre otra rueda dentada, llamada rodezno, que, a través de un eje de madera vertical hacía rotar la piedra superior sobre la inferior produciéndose así el acto de la molienda. Fue este un invento de una importancia extraordinaria porque además el precio de la energía era sumamente barato y los rendimientos muy altos ya que se podía estar moliendo todo el tiempo que se necesitase, bastaba solo con abrir la compuerta del dique para que el agua hiciese su función de mover el engranaje. El nuevo invento se extendió con rapidez y los cauces de los ríos cercanos a villas y ciudades se llenaron de molinos hidráulicos. El problema surgía en las zonas donde no había ríos o los que existían eran poco caudalosos, que solían secarse en las estaciones de verano, como ocurría en La Mancha primitiva, que solo contaba con los ríos Gigüela, Saona y Záncara, cuyo curso se solía secar en los veranos, obligando a los labradores a recorrer grandes distancias para realizar su molienda en otros ríos como el Tajo, el Júcar o el Guadiana.
Rodezno y eje de un molino hidráulico Piedras que al girar realizan la molienda
Molino hidráulico en el río Gigüela
Tener un molino harinero en propiedad en la Edad Media no era sencillo, porque entonces todo estaba controlado por las órdenes militares, los señores o la iglesia. En El Hinojoso de la Orden había una familia de nobles e hidalgos que, ya en el siglo XV, disponía de un molino harinero y un batán hidráulicos en el río Gigüela, en el término de Villamayor de Santiago. A este río era al que iban a moler la mayor parte de los labradores de Los Hinojosos, aunque tenían el problema de que, al ser un río pequeño, muchos veranos se secaba y les obligaba a desplazarse a moler al Tajo o el Júcar.
Molinos de sangre
Con este nombre se denominaba a los molinos cuya fuerza motriz tenía que ser ejercida por personas o por animales. Estos molinos fueron abundantes en los pueblos agrícolas donde aparte del cereal había ido creciendo el olivar. En el Hinojoso de la Orden hay referencia en el catastro de cuatro molinos de aceite, con indicación de sus titulares y los rendimientos que proporcionaba cada uno de ellos. Todos disponían de una piedra y una viga y eran movidos por caballerías.
Aparición
de los molinos de viento en La Mancha
Por qué tantos molinos de viento en
La Mancha
Tal como se pone de manifiesto en los párrafos anteriores, La Mancha ha carecido siempre de ríos caudalosos. Ese ha sido el motivo por el que esta tierra en la Alta Edad Media estaba prácticamente despoblada. Sin embargo, en los últimos siglos de esa era, tras la Reconquista de estas tierras a los musulmanes y la repoblación llevada a cabo desde los siglos XII al XV por los cristianos, especialmente por las órdenes militares, La Mancha se fue llenando de pueblos y de gente. Una gente que roturó y puso en producción unos campos baldíos hasta entonces, y que a partir de ahí comenzaron a dar sus frutos para alimentar a una población en crecimiento. Y, como ríos caudalosos no había, los manchegos se lanzaron a la búsqueda de otro tipo de molino que había llegado a Europa procedente de Oriente próximo, donde se cuenta que ya se usaba desde el siglo XII. Es decir, las principales razones de que los molinos de viento empezasen a extenderse por La Mancha fueron el crecimiento exponencial de la población y la no existencia de ríos cercanos y caudalosos para moler sus granos. Así fue cómo a partir del siglo XVI los molinos de viento surcaron el paisaje manchego hasta el siglo XIX, algunos estuvieron en funcionamiento hasta los años cincuenta del siglo XX. Los molinos de viento, por tanto, son un ejemplo de cómo el hombre manchego fue capaz de adaptar este ingenio a las condiciones de esta tierra. Además, sin infringir daños al medio ambiente, pues los molinos se construían con materias primas del entorno donde se ubicaban; tanto la piedra como la madera las conseguían de los entornos más cercanos, de los elementos que la naturaleza les ofrecía.
Después, con la llegada de las nuevas energías eléctricas, tanto los molinos de viento como los hidráulicos empezaron a morir poco a poco, hasta que amantes de la historia y la cultura del pasado comenzaron a asociarse y a reivindicar la historia y lo que los molinos de viento habían supuesto para La Mancha tanto en su desarrollo económico como la fama universal que los molinos manchegos alcanzaron fuera de nuestras fronteras.
Asociaciones en defensa de los molinos de viento nacieron hace ya muchos años en Mota del Cuervo, Campo de Criptana y Consuegra. Son agrupaciones que mediante un inusitado esfuerzo lograron reconstruir parte de los molinos que tuvieron en el pasado, e incluso dotarlos de los mecanismos rudimentarios que tuvieron en otro tiempo para poder hacer jornadas de demostración de cómo era la molienda con estos ingenios primarios a fin de que su memoria no se pierda.
Ver funcionar un molino de los restaurados nos hace retroceder doscientos o trescientos años en el tiempo y nos ayuda a comprender la maravilla que debía ser contemplar el espectáculo de diez o doce de estos artificios moviendo sus aspas a la vez en cualquiera de los altozanos del paisaje manchego.
Molinos de viento de nuestro pueblo y nuestro entorno
El primer pueblo de nuestra zona donde yo encontré información sobre molinos de viento en el siglo XV es en Belmonte, y después ya con mayores detalles los vemos en las Relaciones de Felipe II, que se hicieron en el año 1575. En este inventario ya aparecen documentados bastantes molinos de viento en algunos pueblos manchegos, aunque no en todos, porque donde había agua el molino de río tenía muchas ventajas con respecto al de viento, que necesita de este elemento para funcionar, y no todos los días el viento sopla con la fuerza necesaria para moler.
En las Relaciones de pueblos del obispado de Cuenca se dice que Belmonte no tenía río pero que suplía la falta de agua porque tenía muchos molinos de viento. En Mota del Cuervo, cuenta, que sus vecinos iban a moler al Gigüela y el Záncara, y en los estíos se tenían que desplazar al Júcar o al Guadiana, ríos que distaban del pueblo entre diez y once leguas. Sobre molinos de viento no hacen ninguna referencia, aunque no quiere decir que no existieran. En Campo de Criptana, dijeron que sus vecinos iban a moler al río Záncara y al Guadiana, pero que, al ser ríos muy irregulares, a veces se tenían que desplazar al Júcar y al Tajo que se hallaban a 14 leguas de esta villa. Y en la misma respuesta n.º 23, contaron que en la sierra de Criptana ya había muchos molinos de viento en los que también molían sus granos algunos vecinos. Esto último nos viene a decir que Criptana fue uno de los pueblos donde primero llegaron los molinos de viento, sin duda motivados por las largas distancias que tenían que recorrer hasta los ríos caudalosos en la época de verano.
Molino de viento restaurado en Los
Hinojosos
Al analizar pueblos como Villamayor de
Santiago y Villanueva de Alcardete, encontramos una dilatada información de los
molinos de agua que había en los términos de esos pueblos debido a la cercanía
del río Gigüela, muchos de esos molinos pertenecían a familias de pueblos
vecinos como Corral de Almaguer o Quintanar de la Orden o El Hinojoso. Al
analizar esa información se observa muy claro lo apuntado en párrafos anteriores,
que la existencia de ríos favoreció el desarrollo de estos molinos de agua frente
a los de viento, debido a que éste último no es constante como sí lo es la
corriente de agua.
En Los Hinojosos, en ese siglo XVI, los
labradores llevaban su trigo a moler a los molinos hidráulicos que había en los
ríos Gigüela y Záncara, sobre todo al primero. Y, en verano, cuando estos ríos
se solían secar se desplazaban a los ríos Júcar y el Tajo. No se hace mención alguna
a que hubiese molinos de viento en nuestro pueblo en las citadas relaciones,
por lo que se debe entender que los molinos de viento a Los Hinojosos llegaron
un poco más tarde, ya en el siglo XVII, pues las primeras noticias que tenemos
de ellos son las que aparecen en el Catastro de Ensenada, siglo XVIII.
En el citado Catastro aparecen documentados dos
molinos de viento en El Hinojoso del Marquesado, cuyas titulares eran Isabel
Sánchez y María Sánchez, ambas vecinas de El Hinojoso de la Orden. Sobre estos
molinos no hay mucha información, pero sí se dice que estaban anexos el uno al
otro. No es que estuviesen juntos, pero sí que estaban los dos en el mismo
montículo, que por lo que contaban algunos mayores debieron estar ubicados en
el cerro cercano a la Quinta según se sale del pueblo por el camino que va a
Belmonte, a unos 250 metros de las últimas casas. Ahí parece haber algunas
señales.
Donde
más molinos hubo fue en el llamado Cerro de Los Molinos, que está situado
cercano a la carretera que va de Los Hinojosos a Quintanar de la Orden, ahí tenemos
un molino que fue reconstruido en los últimos años pero que carece de
maquinaria interior para hacerlo funcionar. En el mismo cerro se conservan
restos de otros tres molinos que hubo en su tiempo, incluso hay alguna piedra
volandera bastante deteriorada por el paso del tiempo, pero que puede servir
para un futuro museo. Hay también algunos hitos donde en otro tiempo se sujetaba
el palo de gobierno de cada molino.
En
cuanto a la fecha de instalación de los molinos en este cerro, todo hace
indicar que la mayoría de ellos se debieron construir de mitad del siglo XVIII
en adelante, ya que en el citado catastro solo figura uno del que en los
memoriales del Hinojoso de la Orden aparece reflejado un molino de viento que
lo regentaba el joven Diego del Pozo, que manifestó vivir en la calle que
desde la de Los Carros iba al Pozuelo. Diego tenía 18 años de edad, estaba
soltero y tenía a su cargo a su hermana Josefa de 17 años. El dicho Diego
declaró en los memoriales pertenecer al Estado General y su oficio era el de
molinero de viento en un molino que estaba situado en el Cerro próximo al
pueblo, cerro que lindaba con otras tierras de baldío. Su titular manifestó que
el molino tenía como cargas dos fanegas de trigo que debía satisfacer anualmente
a la Mesa Maestral de Quintanar de la Orden de Santiago. Y firmaba su
declaración el 27 de febrero de 1753.
Por
lo que cuenta Diego en su memorial se deduce que de los restos de los cuatro
molinos que se conservan, tres de ellos se construyeron de la mitad del siglo
XVIII en adelante.
Los molinos de viento en la cultura de La
Mancha
Es evidente que a
través de lo que cervantes cuenta en El Quijote y los muchos viajeros que
visitaron nuestra tierra guiados por las andanzas del caballero y el escudero,
los molinos han sido reflejados en multitud de libros, cuadros y después fotografías,
llegando a crearse en el imaginario colectivo una idea que se asocia a La
Mancha como una tierra de molinos a lo largo de la Edad Moderna y
Contemporánea.
Cuadro de nuestro paisano Antonio Izquierdo
en el que inmortalizó los molinos de Los Hinojosos. Sirva a modo de homenaje a
la divulgación que hizo de nuestro pueblo.
Valentín
Romeral Hernández, julio de 2023
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